18.1.08

El melodrama - Parte 4

La misma noche en que Odille Malheur muere sobre las agujas, Margaret Richardson descubre que está embarazada por tercera vez. Y, transcurridos nueve meses de aquella muerte, nace el pequeño William y Margaret Richardson -la posesa, la idiota, la madre- muere a poco de dar a luz, en el piso superior de la casa que la vio sufrir sin descanso, en la exacta cama sobre la que padeció las torturas y vejaciones de Teodoro Tigrov.

El nacimiento de William convencerá a Teodoro de abandonar –de manera definitiva- a los mellizos Tigrov: desentenderse de ellos, expulsarlos de su vida para siempre. Y así lo hace. Sonja y Mijail son olvidados por su padre: abandonados a la orfandad numerosa de la época. Hijos sin padres, ellos.

Odille (su recordada mujer, su preferida, su aparecida de entre los muertos) estará presente en su amorosa relación con Odette (relación que supo nacer la misma tarde en que ambos se vieron frente al cuerpo sin vida de Odille) y en la manifestación del amor paterno hacia William: el amor hacia el cuerpo de Odille en el cuerpo de Odette, el amor hacia el alma de Odille en el alma de William (imposible dejar de pensar que el día que la pobre Odille fue enterrada su tercer hijo –William- gravitaba las vísceras de la difunta Margaret, imposible dejar de pensar en la transmigración de las almas). Teodoro –sí- reconoce el alma de Odille en el alma de William y se enamora de su hijo así como sabe enamorarse del cuerpo de Odette, calco resplandeciente de su hermana.

¿El fantasma de Odille Malheur?

William, el tercero, el menor de los Richardson, el hijo de la muerta, será la némesis de Teodoro: crecerá en el odio irracional hacia el padre. No habrá gesto de acercamiento de Teodoro que William reconozca como genuino.

Odette sigue siendo la mujer secreta de Teodoro, la que todo lo sabe, la confidente, la depositaria de toda esta historia, la que teje lentamente el plan que llevará al inexorable fin de la tragedia.

La suerte está echada. Y los dados están marcados, siempre.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

fabuloso. un melodramón de aquellos. y couceyro se bajó del proyecto? una pena.
toda la suerte para el proceso de ensayos!

theDruid dijo...

Cuando el marcador de dados no le tenga miedo a la muerte.

El mundo va a cambiar...

mientras tanto, la avaricia y la envidia

harán que el sistema de agujeros y trampas donde caen los dados
sean tramados
por los ingenieros del amo.


Pasate por "mi blog" Tanta.

café y parisiennes.-
S.K.



PD : ¿como haces para no quedarte pelado? Si los armenios nos quedamos pelados.

No Amarás dijo...

Lo único que me queda por decir es que la sensualidad, cuando es natural, doblemente buena, y que adoptar una posición del kamasutra, sin haberlo premeditado deliberadamente, también doblemente bueno...