15.7.07
Un Goethe elegido por Bogdasarian
Yo marcho delante... voy a mi padre... él oirá mis gemidos, me consolará hasta que tu vengas. Entonces yo volaré a recibirte, te tomaré por la mano y confundiremos nuestras existencias en un abrazo eterno. No sueño, no deliro. A las puertas de la tumba, el día me parece más claro, más sereno. Volveremos a vernos. ¡Tu madre! Yo voy a verla, voy a unirme con ella, sí; voy a desahogar todo mi corazón en el suyo.
He oído hablar de una raza de caballos que cuando se sienten sofocados violentamente por una desenfrenada y larga carrera, se abren una vena con sus propios colmillos para aliviar su respiración. Muchas veces me vienen a mí ideas de abrirme las venas para procurarme y conquistar una eterna libertad.
Por la noche me propongo levantarme al día siguiente para ver salir el sol, y por la mañana me encuentro en la cama mucho después de que ha salido. Durante el día espero gozar por la noche de la claridad de la luna: llega la noche y me quedo en mi cuarto. Yo no sé no por qué me levanto ni por qué me acuesto. Desde que no la veo, el sol, la luna, las estrellas pueden salir y ponerse cuando y como quieran, porque yo no sé cuando es de día, ni de noche; cuando hay sol o hay luna, para mí ha desaparecido el universo entero.
Fragmento del Werther
Witkiewicz

A veces, quisiera que en el mundo se cociera un guiso tan terrible que todas las guerras y revoluciones del pasado parecieran a su lado un juego de niños y disolverme en ese caldo: una catástrofe, sino cósmica, al menos interplanetaria.
Pese a mi repulsión por el futuro espero con ansiedad esa catástrofe: que sea algo grande, todo menos esa molicie actual, esa miopía cubierta por una máscara de falsas verdades eternas. Dormir y olvidar; o no: escapar lejos de esta ciudad, crear al menos en algún rincón un trozo de vida como aquellos días pasados, definitivamente mejores...
En el fondo de la existencia, en sus mismos fundamentos, radica un sinsentido infernal. Y además un sin sentido aburrido. Pero este aburrimiento es efecto de los tiempos actuales. Hoy el misterio está por los suelos. Al final, el tono gris lo cubrirá todo muchos años antes que el sol se apague...
Texto elegido por Mirta Bogdasarian
Todavía quedan por ver estas de Sirk en el ciclo de Retro:
SIEMPRE HAY UN MAÑANA - lunes 16, 23:55 hs. / viernes 27, 15 hs.
ESCRITO EN EL VIENTO - lunes 23, 22 hs. / domingo 29, 18 hs.
EL PATRIOTA - martes 24, o:05 hs.
IMITACION DE LA VIDA - lunes 30, 22 hs.
INTERLUDIO - martes 31, 0:25 hs.
Una retrospectiva imperdible

Lunes de Julio desde las 22 hs.
Argentina por RETRO Retrospectiva: Douglas Sirk
Con diez de sus mejores trabajos, Retro presenta: Douglas Sirk, el melodrama en su estado más puro: ver para creer.
En 1897 nace en Hamburgo, Alemania, Hans Detlef Sierk. Luego de haber cambiado varias veces su nacionalidad, estudió en Munich y Hamburgo. Después trabajó como escritor y director de teatro. Sin embargo, cuando el teatro alemán sufrió la depuración nazi, Sirk se pasó al cine, mostrando inmediatamente un dominio innato del melodrama en una serie de películas de carácter costumbrista.
Su vida fue un verdadero drama: luego de divorciarse, su primera mujer se hizo nazi y, cuando subió Hitler al poder, obtuvo una orden judicial que prohibía que Douglas viese a su hijo, con el pretexto de que la segunda esposa de Sirk era judía. Lydia inscribió a su hijo en las Juventudes Hitlerianas y lo promocionó como actor. Este se convirtió en la principal figura infantil del cine nazi. El único contacto que tuvo con su hijo fue ir a verlo al cine. Finalmente éste moriría en el frente ruso en 1944. Sirk convertiría el filme Tiempo de Amar, Tiempo de Morir en una versión imaginaria de las últimas semanas de la vida de su hijo.
Si ese filme fue una imitación de la vida, su vida real imitaría trágicamente al cine. En sus últimos años, Sirk se quedó completamente ciego, primero de un ojo y luego del otro. Un día se despertó en la mitad de la noche. Fue a prender la luz y nada sucedía. El hombre que había filmado una emblemática escena (en Magnífica Obsesión) sobre la aparición de la ceguera descubría por sí mismo que había perdido la vista.
Si la vida era trágica, sus películas también lo serían: pasiones desbocadas, incontenibles sesiones de llanto por el objeto perdido, celos descontrolados, frustraciones sexuales, culpas desgarradoras… en pocas palabras, el drama de la vida.
Douglas Sirk le imprimió a su obra un sello tan personal, que su apellido se convirtió en padre y adjetivo del melodrama. Hizo del drama y la tragedia, la materia prima más noble para contar su cine. Y detrás de lo que algunos desdeñan como inocentes soap operas, se encuentra el ácido retrato de una clase media americana en la que sus necesidades –hermosas casas lujosamente decoradas, autos rápidos, vidas sociales activas y bulliciosas, hijos malcriados y demandantes- son las barras de su prisión. Sirk expone la naturaleza artificial e ilusoria de aquel confort tan celebrado en la Norteamérica de los 50's. Bajo esta premisa, rodó un puñado de títulos que en su momento resultaron menores para la crítica "especializada", pero que para Fassbinder y Almodóvar (sólo por mencionar dos) sirvieron de guía y referente.
Una entrevista fantástica en http://www.brightlightsfilm.com/48/sirkinterview.htm
Lunes 2
All that heaven allows / Lo que el cielo nos da (1955) Estreno
Desgarradora y bella critica a la Norteamérica de los '50 en su antítesis entre el ideal americano de la vida simple, al aire libre y la hipócrita sociedad americana establecida.
Lunes 2, 22 hs - Domingo 8, 18 hs.
"El Studio amaba el título… pensaban que significaba que uno puede tener todo lo que quiera. Yo lo utilicé con la intención opuesta. Para mí, el paraíso es mezquino"
Douglas Sirk
La rica y reprimida viuda Cary Scott (Jane Wyman) es perseguida por un distinguido y anciano caballero. Pero ella se siente atraída por un joven Adonis que trabaja con dedicación su jardín ( Rock Hudson, por supuesto). Él la encanta con su simple amor por la naturaleza y su indiferencia a los bienes materiales, y ella se arroja a sus brazos como si escapara de la opresiva respetabilidad en que la encerraron sus hijos y sus decadentes amigos del country club. Pero su familia y amigos la prefieren respetable y confinada en su enorme casa frente a un televisor para que deje pasar sus años otoñales.
Esta película fue rehecha por Rainer W. Fassbinder en Ali: Fear Eats the Soul y es una de las favoritas de cineastas contemporáneos como John Waters o Martin Scorsese.
Con: Jane Wyman, Rock Hudson, Agnes Moorehead, Conrad Nagel, Gloria Talbott
Dir.: Douglas Sirk
Sign of the Pagan / Atila, Rey de los Hunos (1954) Estreno
Extravagante y espectacular retrato del verdugo del Imperio Romano.
Lunes 2, 23.55 hs / Jueves 12, 15 hs.
Con Jack Palance como el mítico rey bárbaro, Jeff Chandler como el noble centurión Marcianus y la prima ballerina Ludmilla Tchérina (Las Zapatillas Rojas, Los Cuentos de Hoffman) como su adorada princesa Pulcheria.
Centrada en la oposición entre la iglesia inamovible y la vehemencia conquistadora de Atila, lo interesante para Sirk era el "furor de Atila… este hombre que se agitaba en torno a sí mismo y a su objetivo imposible, tratando de capturar la ciudadela de la religión, Roma, rodeándola como un animal. Atila es uno de esos personajes que dan vueltas en torno a sí mismos que tanto me gustan".
Con: Jack Palance, Jeff Chandler, Ludmilla Tchérina, Rita Gam.
Dir.: Douglas Sirk
Lunes 9
A Time to Love and Time to Die / Tiempo para vivir, tiempo para morir (1957) Estreno
Un amor condenado por el cruel soplo de las circunstancias, acosados de ruina en ruina, sin lugar para los amantes.
Lunes 9, 22 hs / Domingo 15, 18 hs.
Durante la Segunda Guerra Mundial un soldado alemán (John Gavin) se enamora entre los escombros de su bombardeada ciudad durante la retirada alemana de Rusia. Este amor desesperado es redimido por la creencia de Sirk en que la condición de posibilidad de la felicidad es su fragilidad, el peligro de su destrucción. Para este maestro del melodrama la verdadera felicidad no es duradera, "una felicidad completa sería como un poema mal escrito". Criticado por no describir la época de Hitler más "críticamente", el interés de Sirk se interesa por el paisaje de ruinas -un romanticismo típicamente alemán- y los dos amantes.
Sirk retornó a Alemania para filmar esta versión de la novela de Erich Maria Remarque (el autor de Sin novedad en el frente quien también actúa en esta película), pero también esta es una "posible" historia sobre el hijo de Sirk que peleó para los Nazis y desapareció en el frente Ruso.
Con: John Gavin, Liselotte Pulver, Keenan Wynn, Erich Maria Remarque.
Dir.: Douglas Sirk
Martes 10
Taza, Son of Cochise / Raza de Violencia (1954) Estreno
Taza es una típica criatura de Douglas Sirk. Atrapado entre dos grupos opuestos: el ejército y los indios rebeldes "revolucionarios", comandados por su hermano, preconiza una resistencia pacifica que lo convierte en un paria para propios y ajenos.
Martes 10, 0.35 hs / Domingo 15, 18 hs.
En 1875 muere el gran jefe Cochise, cabeza de los apaches chiricaguas y toda la tribu es recluida en la reserva de San Marcos, junto a Fort Apache. Su heredero es su hijo Taza (Rock Hudson), quien aceptará el confinamiento tratando de mantener la paz entre indios y blancos. Pero bajo unas pactadas condiciones, que de no cumplirse seguramente desembocarán en una sangrienta rebelión.
Filmada casi en su totalidad en exteriores, como el desierto de Utah, logrando impresionantes efectos visuales y un realismo que también se acrecienta por el grupo de nativos que actúan en esta producción, quienes según Sirk todavía no habían sido "domesticados" por John Ford. Las escenas de acción tienen la misma fuerza que los westerns más logrados de Anthony Mann y en particular el clímax de la película, la gran batalla, que fue para Sirk "la cosa más apasionante que jamás haya filmado y técnicamente la más difícil".
Con: Rock Hudson, Barbara Rush, Gregg Palmer
Dir.: Douglas Sirk

Lunes 16
Tarnished Angels / Angeles Empañados (1958) Estreno
La acción transcurre en New Orleáns en 1931 y recrea la atmósfera y los héroes febriles y turbulentos de William Faulkner.
Lunes 16, 22 hs / Domingo 22, 18 hs.
Rock Hudson declaró que The Tarnished Angels no era como las otras películas que había filmado, que la desaprobaba, y que no debían presentarse historias tan desagradables al público norteamericano. El material desagradable es Pylon de William Faulkner, una novela que fascinaba a Douglas Sirk, quien pretendía llevarla al cine desde sus tiempos como director en Alemania en la década del 30.
En esta película, se trata de expilotos de guerra ahora dedicados a las exhibiciones de feria encabezados por una especie de "barón rojo" de la Primera Guerra Mundial (Robert Stack), su sufrida paracaidista y amante (Dorothy Malone) y un periodista (Rock Hudson), a quien obsesiona el romántico fracaso de este desarrapado grupo de pilotos.
The Tarnished Angels reúne a las mismas estrellas de Escrito en el Viento para otro desgarrador estudio sobre el fracaso. De nuevo Stack es un manojo de nervios, un hombre al borde del precipicio -"la tierra no le proporciona ninguna seguridad, esta buscando la firmeza en el aire, una idea insensata y magnifica", afirma Sirk- y Hudson vuelve a ser el tipo normal colocado ante un mundo demencial.
Con: Rock Hudson, Robert Stack, Dorothy Malone, Jack Carson
Dir.: Douglas Sirk
There's always tomorrow / Siempre hay un mañana (1956) Estreno
Clifford Groves está infelizmente casado y es padre de dos indiferentes hijos. Pero del pasado regresa su viejo amor, y mientras la relación de ambos es todavía inocente, uno de sus hijos los sorprende juntos...será momento de almas torturadas.
Lunes 16, 23.55 hs / Viernes 27, 15 hs.
La vida de Clifford Groves (Fred MacMurray) es parecida a los robots que fabrica (como su última invención "Rex the Walkie-Talkie Robot Man", un autómata que siempre hace lo mismo). Pero cuando su viejo amor Norma Miller (Barbara Stanwyck, quien vuelve a coprotagonizar con MacMurray luego de la letal pareja noir de Pacto de Sangre) vuelva de su pasado, Clifford se chocará con la evidencia de que su presente es el de un hombre infantil que no puede hacerle frente a las presiones y el tedio que le impone su familia promedio americana.
Con: Barbara Stanwyck, Fred MacMurray, Joan Bennett, William Reynolds
Dir.: Douglas Sirk
Análisis imprescindible en http://www.sensesofcinema.com/contents/cteq/05/37/theres_always_tomorrow.html
Lunes 23
Written on the wind / Escrito en el Viento (1956) Estreno
Un clan de millonarios texanos se convierte en un desgarrador símbolo de la decadencia ya latente en Norteamérica en los '50, en esta, la obra maestra de Douglas Sirk.
Lunes 23, 22 hs / Domingo 29, 18 hs.

Robert Stack como Kyle Hadley, quien ahoga en alcohol su miedo a la impotencia, y Dorothy Malone como su hermana Marylee, quien trata de olvidar su amor no correspondido por Mitch Wayne (Rock Hudson) con promiscuos levantes. El temor a la impotencia de Kyle se transforma en esterilidad después de que se case con Lucy Hadley (Lauren Bacall) y falle en concebir un hijo. Sus ansiedades lo devuelven al alcohol y, la paranoia de una infidelidad entre Mitch y Lucy, a un final trágico ya preanunciado en la magníficos credits de la película.
En Escrito en el Viento pervive un intenso y asfixiante tono de desesperación, bebida y duda de los valores de la vida; y al mismo tiempo un intento casi histérico de agarrarse a ellos, de agarrarse al viento.
Con: Robert Stack, Rock Hudson, Lauren Bacall, Dorothy Malone, Robert Keith
Dir.: Douglas Sirk

Martes 24
Captain Lightfoot / El Patriota (1955) Estreno
Primera producción Hollywoodense enteramente filmada en Irlanda. Cuenta una notable fotografía a cargo de Russell Metty, en magnífico Technicolor pero sin los colores estridentes habituales sino con tonalidades delicadas que captan la belleza de los prados irlandeses.
Martes 24, 0.05 hs.
Esta hermosamente fotografiada aventura cómica cuenta con Rock Hudson como el gallardo Michael Martin, quien apoya una rebelión irlandesa en el siglo XIX transformándose en salteador de caminos y después en fugitivo. En Dublin es rescatado del ejército inglés por el legendario revolucionario Capitán Thunderbolt (Jeff Morrow) quien lo apoda Lightfoot y lo convierte en su mano derecha en la resistencia contra la ocupación inglesa.
Hudson, como el pícaro rebelde irlandés brinda una notable interpretación, sorprendente después de ciertos roles envarados que lo caracterizaban, y modulando un perfecto acento irlandés, lo que no sorprende ya que el galán era de pura sangre irlandesa, siendo su verdadero nombre Roy Fitzgerald.
Con: Rock Hudson, Barbara Rush, Jeff Morrow, Charles Fitzsimons
Dir.: Douglas Sirk
Lunes 30
Imitation of life / Imitación de la vida (1959) Estreno
Historia de almas perdidas tratando de escapar de sí mismas hacia un mundo irreal.
Lunes 30, 22 hs.
"La imitación de la vida no es la vida real, no puedes escapar de lo que eres. La vida a través del espejo está alejada de lo real, solo se ven reflejos. Si tratas de asirte a la propia felicidad tus deseos solo encuentran el cristal"
Douglas Sirk
Sirk no podría haber realizado un adiós mas apropiado a Hollywood que con Imitation of Life. Esta historia de cuatro almas perdidas - Lora, una ambiciosa actriz blanca; su hija necesitada de su afecto; su doncella negra y su hija mestiza Sarah Jane- es una turbia y agridulce obra maestra sobre el anhelo de identidad.
Sarah Jane, en una situación imposible como hija de la criada y "amiga" de la hija de Lora, trata de pasar por blanca y con los años termina trabajando en night clubs, en un largo y patético intento por desvanecerse en el mundo de imitación de las variedades; mundo al que Lora se entrega sin importar quien (o a qué) para triunfar en Broadway.
Con: Lana Turner, John Gavin, Juanita Moore, Susan Kohner, Sandra Dee
Dir.: Douglas Sirk
Interlude / Interludio (1957) EstrenoBasada en la adaptación que se hizo de la novela Serenade de James Cain para la película When Tomorrow Comes (1936) de John M. Stahl, un director que despejó el camino para los intensos y críticos films de Sirk.
Martes 31, 0.25 hs.
Una joven norteamericana viaja a la Munich de posguerra en busca de romance y cree que lo consigue en el deslumbrante -pero casado- director de orquesta interpretado por Rossano Brazzi (quien sirve para el mismo proposito para Katherine Hepburn en la maravillosa Summertime de David Lean).
Con: June Allyson, Rossano Brazzi, Marianne Koch
Dir.: Douglas Sirk
El melodrama
Etimológicamente el melodrama se define como teatro musical. El primero en definir el melodrama fue el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau. Rousseau lo definió con las siguientes palabras: "un tipo de drama donde las palabras y la música, en vez de caminar juntas, se presentan sucesivamente, y donde la frase hablada es de cierta manera anunciada y preparada por la frase musical"
En la actualidad el término melodrama se aplica a cualquier obra en donde las emociones del espectador sean inducidas o favorecidas por la música, y que esto se haga de una manera muy marcada.Cuaderno de notas 07
Fascinación por el personaje de Lise (la locura amorosa de Lise, la histeria de Lise, la relación histérica con Aliosha). Gaby dice la araña Lise. Y ahí los invito a leer un capítulo maravilloso (y un poco más) de El idiota, otra genialidad de Fedor. El capítulo es el número 5 de la Tercera Parte (pueden leer el 5, el 6 y el 7) – que contiene la confesión de Ippolit, confesión llamada: Apres moi le deluge (Después de mí el diluvio). Dicha confesión se inicia ligeramente avanzado el capítulo 5 y termina poco antes del final del capítulo 7. Allí Ippolit descubre un monstruo que es Rogojin, es una araña y es Dios. También viene a mi memoria la dostoievskiana película de Bergman conocida en nuestras tierras como Detrás de un vidrio oscuro, en esa película un personaje femenino cree ver a Dios detrás del espejo y la forma de Dios es la de una araña. Dostoievski parece haberlo inventado todo. También Gaby habla del capítulo 3, libro cuarto: la escena de las pedradas . Otras ideas de Gaby son: tener una pelea enorme, violenta y sexual con un varón (tal vez Diego – se conocen, claro): esta pelea ella la imagina mostrada y ocultada por la parecita de Los Mansos (todavía se piensa en ese espacio, todavía hay ecos de que ese lugar será nuestro: no, no será nuestro. No será. – Me puse elegíaco – disculpen, ya pasó.), también imagina un discurso sobre el peronismo , otro monólogo político (como el que pensó Luciano) que marque un ciclo que arranque desde la corrección absoluta, llegue a un momento de degradación extrema y vuelva a ese lugar de amplia corrección: el discurso ocurriría en un acto: suerte de recepción que devendría orgía monumental y decadente cuando el discurso llegue a su paroxismo para descender luego a una supuesta e hipócrita corrección.
Cuaderno de notas 06
Este es Pablo Rotemberg / © Clara MuschiettiLas ideas de Pablo Rotemberg:
Mirada sobre el mundo físico de los Karamazov. Muchas acciones en relación con las manos. Piensa en la escena del libro 3, capítulo 10 (la misma que eligió Suardi) como si sucediese entre dos vedettes (asociación con la revista). Otras asociaciones con la revista: un número hecho por él bajando una escalera y accidentándose de varias maneras, sin detener el número. Una suerte de fracaso permanente llevado al extremo de lo posible: la anti revista o la revista a pesar de todo. Imagina una jaula que se traslada por el espacio y que lleva dentro al Stárets Zósima y a un novicio: una conversación teológica dentro de una jaula móvil. También piensa en la epilepsia de Smerdiakov y en las posibilidades de ser epiléptico en escena. Nota la cantidad de veces que aparece la palabra desgarramiento en la novela, esta superpoblación de desgarramientos lo invita a pensar en la extrema fisicidad de los Karamazov. Una novela sobre el cuerpo, sobre el desgarramiento del cuerpo. También Pablo recuerda la escena de Dimitri desnudo frente a un grupo de gente.
Traerá o enviará textos en donde todo esto aparezca, emerja, suceda.
Hallelujah! / Leonard Cohen

Now I've heard there was a secret chord
That David played, and it pleased the Lord
But you don't really care for music, do you?
It goes like this
The fourth, the fifth
The minor fall, the major lift
The baffled king composing Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Your faith was strong but you needed proof
You saw her bathing on the roof
Her beauty and the moonlight overthrew her
She tied you
To a kitchen chair
She broke your throne, and she cut your hair
And from your lips she drew the Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
You say I took the name in vain
I don't even know the name
But if I did, well really, what's it to you?
There's a blaze of light
In every word
It doesn't matter which you heard
The holy or the broken Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
I did my best, it wasn't much
I couldn't feel, so I tried to touch
I've told the truth, I didn't come to fool you
And even though
It all went wrong
I'll stand before the Lord of Song
With nothing on my tongue but Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Hallelujah, Hallelujah
Cuaderno de notas 05
Algunas ideas de Luciano Suardi:
Desea ser una mujer. Imagina el espacio repleto de ataúdes. Profusión de ataúdes. Rescata varias escenas del libro: libro 3, capítulo 10 – libro 5, capítulo 4 (en donde perfila un monólogo político asociando este espectáculo a la revista, un monólogo de actualidad nacional o internacional sobre las vejaciones y torturas, una suerte de arenga a público que se desarrolla en medio del exceso emocional de todo el espectáculo, suerte de pináculo verbal violento, ascenso gigantesco a las cumbres de la descripción de la violencia para caer estrepitosamente en las certezas de esas mismas violencias.) – rescata también el monólogo de la escena final (dice Luciano leer los finales de todas las novelas antes de avanzar en la lectura, dice Luciano preferir conocer los finales y, así sí, entonces, avanzar sobre el derrotero que lleva inexorablemente a lo conocido – maravillosa punta para pensar el destino de un actor: un actor que siempre sabe el final de su función y, aún así, o tal vez por saberlo, avanza hacia él intentando mostrar a todos que lo desconoce) en el cual Aliosha habla con los niños. Esta escena le recuerda el tema de Leonard Cohen, Hallelujah! (y aquí cierra el gran final de los Hurra por los Karamazov!)
Cuaderno de notas 04
Algunas ideas de Analía Couceyro:
Fascinación por los tullidos y borrachos que superpueblan la novela. Recuerda la escena final de El verdulero de las cuatro estaciones de Rainer Werner Fassbinder en donde el protagonista, condenado a una muerte segura por una cirrosis avanzada, organiza una despedida con todos sus seres cercanos y, rodeado de varias copas de bebida blanca (tantas como invitados a la ceremonia hay), dedica cada una de ella a alguien argumentando el por qué de esa decisión o agradeciendo –cínicamente- los “servicios prestados”: es evidente que muere en el acto frente a su perplejo auditorio. (Un suicidio dedicado) – Imagina Analía una coreografía utilizando algunos gestos exaltados que aparecen profusamente en la novela: golpearse la cabeza contra el suelo, golpes de puño en el pecho, etc. También este personaje puede recorrer la obra deviniendo cada vez más tullido. Otra situación es la de despertar a un borracho.
Algunas escenas que rescata de la novela: libro 7, capítulo 3 – Y la escena de Las minas de oro (libro 8, capitulo 3)
Cuaderno de notas 03
“Cierto, cierto, es agradable ofenderse. Lo ha dicho muy bien, como nunca lo había oído decir. Cierto, cierto, toda mi vida me he dado por ofendido, hasta me ha resultado agradable, me he ofendido por estética, pues estar ofendido no solo es agradable, sino que, a veces, hasta resulta hermoso…”
“Usted ensucia literalmente todo lo que toca.”
“Hace dos años, al despedirse, dijo que no me olvidaría nunca, que seríamos siempre amigos, ¡siempre, siempre! Y mire, ahora me tiene miedo; ¿es que me lo voy a comer? ¿Por qué no quiere acercarse, por qué no habla conmigo?...”
“Escuche: si dos seres, de pronto, se desprenden de todo lo terreno y vuelan hacia lo extraordinario, o por lo menos lo hace uno de ellos, y antes de hacerlo, para emprender el vuelo o perderse, se acerca a otro ser y le dice: hazme tal cosa, algo que nunca se pide a nadie, pero que se puede pedir estando ya en el lecho de la muerte, y sólo en esta caso, ¿es posible que dicho ser no lo cumpla… si es un amigo, un hermano?”
“Seré su marido si me hace ese honor; cuando llegue un amante a verla, yo me iré a otra habitación. Limpiaré los chanclos sucios de sus amigos, prepararé el samovar, les haré recados…”
“… Lo amo locamente, no importa que usted no me ame, pero sea mi marido. No tema, no voy a serle un estorbo, seré como un mueble suyo, la alfombra por la que usted pasará… quiero amarle eternamente, quiero salvarlo de usted mismo…”
Cuaderno de notas 02

Gaby Ferrero recuerda una anécdota cuando supo acampar en un lugar de Catamarca. Llegaron de noche y les indicaron el mejor lugar para hacerlo. Una vez instalados escucharon sonidos terribles que parecían venir del río. Habían acampado a la vera de un río. Gaby creyó que aquel sonido eran miles de ranas que cantaban al silencio de la noche. Con dificultad, encontró el sueño. A la mañana siguiente supo que aquel lugar era un acantilado y que allí abajo el río se amoldaba a la montaña que estrechaba sus laderas dejando un pequeño hilo de agua correr. La historia cuenta que el sonido no era de ninguna rana sino que era el lamento de las almas de cinco adolescentes mujeres que supieron arrojarse al río desde aquella altura. Esto me recuerda a mí el origen del sonido de las aguas del río. Cuentan que cuando Orfeo perdió a Eurídice por segunda vez a la salida del reino de los muertos, fue recibido por las Bacantes y que éstas supieron despedazarlo y colocar su cabeza desemembrada sobre un camalote. Junto a la cabeza de Orfeo –aún con vida- colocaron su lira y dicen que la voz de Orfeo atraviesa las aguas nombrando a su mujer: “Eurídice, Eurídice, Eurídice”. Y que ese nombrar a la amada sin pausa es el sonido de las aguas, que las aguas suenan así desde la muerte de Orfeo que supo darles música: antes las aguas eran silentes y desde aquel momento aprendieron aquel sonido, Orfeo habla en las aguas y nombra sin final a su amada perdida y encontrada para siempre.
Cuaderno de notas 01
Diego como Pony William en Cuchillos en gallinas de David Harrower.Teatro San Martín, brevísima temporada en el 2006
Algunas ideas de Diego Velázquez:
A partir de este texto: “Les diré que conocí a una joven, de la penúltima generación “romántica”, la cual, después de varios años de enigmático amor por un señor con quien, dicho sea de paso, siempre se habría podido casar muy tranquilamente, acabó, sin embargo, inventándose un sinfín de obstáculos insuperables, y una noche de tempestad se arrojó por una alta orilla, parecida a un acantilado, a un río bastante profundo y rápido, en el que pereció decididamente a causa de sus propios antojos, tan solo para asemejarse a la Ofelia Shakespeariana, hasta tal punto que si aquel acantilado, señalado y preferido por ella hacía mucho tiempo, no hubiera sido tan pintoresco y en su lugar hubiera habido una prosaica orilla baja, no se habría producido, quizás, el suicidio.” surge la idea de un personaje enamorado de todos los hombres que cree no ser correspondido por ninguno: este personaje recorre la obra de principio a fin y muestra a cada uno de los hombres su enamoramiento. Su fin es el suicidio, cae como la mencionada mujer dostoievskiana de un precipicio y canta luego de morir Mecánica del amor del grupo cordobés Los cocineros.
11.6.07
La angustia de las influencias

Cómo escribía Kafka - Así descifré el enigma de El procesopor Guillermo Sánchez Trujillo
Hace 90 años, en su diario, Franz Kafka hizo la primera mención explícita sobre su novela más conocida: El proceso: "He empezado con tantas esperanzas y he sido rechazado por las tres historias, hoy con más fuerza que nunca. Quizá lo correcto sea no trabajar la historia rusa sino después de El proceso. Con esta esperanza ridícula, que evidentemente solo se apoya en una fantasía mecánica, recomienzo El proceso. -Completamente inútil no ha sido". Diario, 21 de agosto de 1914.
Yo era de los que pensaba que obras tan singulares y extraordinarias no salían de la nada. Kafka había reconocido como sus “hermanos de sangre” a Flaubert, Dostoievski, Kleist y Grillparzer, e incluso había dicho que en su novela El desaparecido había tratado de imitar a Dickens. Pero sus obras no tenían antecedentes claros, todo en él era distinto, como si hubiera reinventado la literatura. Así las cosas, decidí pasar algunas semanas, algunos meses quizá, en la biblioteca Luis Angel Arango para buscar la fuente de la creatividad kafkiana.
Lo primero que hice fue un inventario del material de consulta que tenía la biblioteca sobre Kafka. Durante la primera semana me la pasé picando aquí y allá, sin decidirme todavía a tomar notas. Finalmente escogí para empezar la biografía titulada Kafka, a secas, de Klaus Wagenbach, el más reputado de los kafkólogos. Llegados a este punto, considero necesario aclarar que, para mi fortuna, pertenezco al exclusivo círculo de aquellos a los que se le aparece la Virgen, aparición que, en el caso que nos ocupa, tuvo lugar bajo la forma de un error onomástico, ya que en una cita en la que Kafka se refería a Hebbel, lo que apareció fue el nombre de Dostoievski.
La cita, que era una carta en la que Kafka le escribía a un amigo de juventud sobre la admiración que sentía por aquel escritor, terminaba diciendo que “un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que llevamos dentro”. “¿Dostoievski?”, “¿hacha?”, me pregunté a mí mismo como si me estuviera mirando en un espejo, y una palabra relampagueó en mi mente con la luminosidad de un aviso de neón: Raskolnikov. Ahora tenía que leer Crimen y castigo, de Dostoievski, algo que venía aplazando desde la adolescencia, ya que la sola lectura del título me revolvía las entrañas, como si se tratara de algo personal. Y fue así como un error me llevó directo y de la mano por el camino verdadero.
Por esos días me vine a vivir a Medellín y, no más llegar a la ciudad, compré en La Anticuaria de Niquitao una hermosa edición de la novela de Dostoievski, con la que me subí para Santa Elena donde tenía una casita alquilada, me acomodé en la hamaca y, con la respiración contenida, empecé a leer: “En una calurosa tarde de principios de julio, un joven salió de la habitación que tenía alquilada en una casa de la calle de S… Ganó la calle y, lentamente, con paso indeciso, se dirigió hacia el puente K….” Paré en seco. “¿Principios de julio?”, le pregunté excitado a la botella, y sin esperar respuesta, con otras preguntas me respondí:
“¿Acaso el tres de julio?” “La calle de S., será la calle de Samsa?” “Y, el puente de K., ¿será el puente de K.?” Me tomé un trago largo; acababa de entrar en el estado de paranoia crítica en el que me mantendría sin reposo durante varios años.
Una hora después, aproximadamente, al iniciar la lectura del tercer capítulo de la primera parte, me llevé una sorpresa tan grande, que casi me caigo de la hamaca de la felicidad: estaba leyendo el mismísimo principio de La metamorfosis. No lo podía creer. “¿Estaré soñando?”, me pregunté, y para convencerme de que era real lo que estaba viviendo, me tomé un trago de ron muy largo.
Más tranquilo, y con un ejemplar de La metamorfosis para comparar los dos textos, empecé de nuevo a leer: “A la mañana siguiente se despertó tarde, tras un sueño agitado que no lo había descansado. -Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo…-. (Raskolnikov) consideró su habitación con odio. Era una jaula minúscula, de no más de seis pies de largo. -Su habitación, una habitación de verdad, aunque excesivamente reducida.- Raskolnikov se había retirado deliberadamente lejos de la compañía de los hombres, como una tortuga bajo su caparazón. -(Gregorio) Hallábase echado sobre el duro caparazón de su espalda”. Salí a tomar aire, esa noche la envidiosa luna estaba pálida, muy pálida.
Leí Crimen y castigo varias veces, todas las veces que fueron necesarias para tener los detalles de la novela en la cabeza. Luego, empecé a leer la obra completa de Kafka en orden cronológico, con la novela de Dostoievski a un lado y así ir subrayando las posibles coincidencias entre las dos obras.
El resultado no pudo ser más asombroso: Descripción de una lucha, lo primero que conservamos de Kafka, escrita en 1904, cuando tenía veintiún años; Preparativos de boda en el campo, la obra que le seguía, y La condena, como La metamorfosis, salían de Crimen y castigo.
Todo parecía indicar que Kafka se la había pasado reescribiendo la novela de Dostoievski. “¿Y cómo es posible que hasta el presente no se hayan dado cuenta los expertos de esta situación tratándose de dos autores tan conocidos?”, me pregunté, sin poder hasta el momento responder a esa pregunta.
Kafka construye las primeras escenas de La metamorfosis con base en tres despertares de Raskolnikov que lo transforman en animal, asesino y culpable, lo que de entrada nos hace sospechar de la versión “oficial” en la que Gregorio es un ser angelical, víctima de la familia y de la sociedad.
El despertar de Raskolnikov antes del asesinato, Kafka lo recrea así: “(Raskolnikov) de repente, oyó claramente dar la hora en un reloj. Se estremeció, abrió los ojos, levantó la cabeza y miró por la ventana, para calcular la hora.” “-Gregorio dirigió [...] la vista hacia la ventana... [luego] Volvió los ojos hacia el despertador, que hacía tictac encima del baúl”. Raskolnikov se extrañaba de “que aún no hubiera preparado nada”.
Kafka sentía un gran placer introduciendo pequeños detalles de la obra de Dostoievski en la suya propia. Por ejemplo, las palabras con que la vieja del servicio de los Samsa anuncia la muerte de Gregorio -¡Miren ustedes, ha reventado! ¡Ahí lo tienen, bien reventado!- son las últimas palabras de Catalina Ivanovna antes de morir: -¡La bestia ha reventado!- .
Y si la mujer del servicio saca el cadáver de Gregorio, a quien odiaba, con una escoba, es para confirmar las palabras de Marmeladov de que “por el crimen de la miseria, no se os arroja del lado de los hombres con un bastón, se os arroja con una escoba, para que el ultraje sea aún más humillante”.
Había dos preguntas que seguían rondando por mi mente y no me dejaban descansar en paz.
La primera era por qué Kafka escribía de forma tan extraña, por qué necesitaba recurrir a otros autores para contar sus propias historias. ¿Falta de imaginación? Muy difícil, mejor dicho, imposible, pues si algo le sobraba a este escritor era imaginación. Y empecé a sospechar que él se traía algo entre manos, que ocultaba algo. También me preguntaba cuál sería el verdadero orden de los capítulos de El proceso, un problema que había sido declarado irresoluble, como tantos otros que hoy hacen parte de los manuales escolares.
Al morir Kafka en 1924, entre sus papeles se encontraron dos documentos que se conocen como el “testamento”, en el que le pide a Max Brod, su mejor amigo, que a su muerte recoja todos sus escritos y los queme, “sean diarios, manuscritos, cartas, propias y ajenas, dibujos, etc.”, “sin dejar nada y sin leerlo”. Brod recuperó casi todo lo que su amigo había dejado, pero no con la intención de cumplir su última voluntad, sino para hacer exactamente lo contrario, es decir, para publicar los diarios, los manuscritos, las cartas, propias y ajenas, los dibujos y etc. Mucha gente se escandalizó al ver como Brod traicionaba la confianza de su amigo, pero en la actualidad no hay duda de que Brod hizo lo correcto al salvar del fuego la que se considera hoy día la mejor obra en lengua alemana del siglo XX, y quizá de la literatura universal.
Brod tenía mucho afán de publicar El proceso, pero su proyecto presentaba dos problemas mayores: los capítulos se encontraban separados en sobres sin numerar, por lo que no se sabía a ciencia cierta cuál era el orden de los capítulos en la novela, y algunos de ellos estaban sin terminar. Brod no se paró en pelos y resolvió el asunto tomando decisiones drásticas y apresuradas. Eliminó los capítulos que consideró inacabados y ordenó el resto de acuerdo a sus propios criterios.
En una segunda edición publicó los capítulos que no habían aparecido en la primera en un apéndice en donde se encuentran desde entonces. En las últimas décadas, los filólogos alemanes han tratado por todos los medios de ordenar los capítulos sin ningún resultado, a pesar de los estudios minuciosos que se han hecho de los manuscritos, como análisis grafológico, calidad del papel, marcas de agua, formato de los cuadernos, calidad y color de la tinta, e incluso intentos desesperados por utilizar la estadística para fechar los distintos capítulos. Los manuscritos, sin embargo, han permanecido imperturbables sin dar a conocer sus secretos.
El problema parecía muy difícil de resolver, pero eso no me inquietaba ni lo más mínimo, pues sabía que tenía de mi lado poderosos aliados celestiales. Armado de valor, enfrenté el problema con un método directo y elemental, que resultó bastante eficaz, y al cabo de un año lo tenía resuelto. Como yo había descubierto algunas pequeñas coincidencias entre El proceso y Crimen y castigo, partí de la hipótesis de que la novela de Kafka era una reescritura de la novela de Dostoievski, y obré en consecuencia. Fotocopié las dos novelas, y pegué los capítulos de El proceso en sendas cartulinas, colocando las hojas una a continuación de la otra, para formar columnas, dejando entre ellas un espacio libre y colocar así las citas de Dostoievski a un lado del texto de Kafka relacionado con ellas.
Empecé con las citas que tenía en las fichas, y de inmediato vi algo que me llamó la atención: las citas asociadas a un determinado capítulo de El proceso siempre provenían de un mismo capítulo o grupo de capítulos de Crimen y castigo. Esto quería decir que Kafka construía su novela, no con citas aisladas o desperdigadas de Crimen y castigo, sino con grandes bloques que podían ser del tamaño de uno o varios capítulos de la novela de Dostoievski.
Arranqué de nuevo con el primer capítulo de El proceso, y ahí mismo me di cuenta de dónde Kafka lo había sacado. Era tan evidente, que hasta me asusté. ¿Cómo era posible que no lo hubiera visto antes? Todas las escenas de la detención, lo que se dice todas, salían del tercer capítulo de la segunda parte de Crimen y castigo: el hombre extrañamente vestido que entra a la habitación de K.; el desayuno de K. que se comen los agentes; la ropa que le quieren robar y el hecho de que lo obliguen a cambiarse de ropa; la patrona que mira a hurtadillas al inquilino, como si se sintiera culpable de algo; el vaso de licor; la actitud de K., que piensa que probablemente todo ese asunto de la detención no es más que una broma que le quieren jugar los compañeros de trabajo el día de su cumpleaños, etc. Era increíble.
¿O me estaría volviendo loco? O peor: ¿estaría completamente loco? ¿Acaso todas estas coincidencias que yo encontraba, no eran otra cosa que fruto de la imaginación? Ya me empezaba a preocupar con esa posibilidad, cuando sucedió algo que me tranquilizó. Al llegar al penúltimo capítulo de la novela, “En la catedral”, no encontré ni una sola cita en la primera mitad del capítulo, algo muy extraño, pues las carteleras estaban repletas de citas de principio a fin. Parecía un texto autobiográfico, aunque también cabía la posibilidad de que lo hubiera sacado de otra obra. Pero, ¿de cuál? Lo cierto del caso es que si yo me estaba inventando todo, ¿por qué aquí no se me ocurría nada qué inventar? Decidí buscar la procedencia de ese texto y entré a Internet. Escribí las palabras “correspondencia” y “Kafka” y oprimí la tecla Enter.
Y ocurrió un milagro, que no vacilo ni un instante en atribuirle al Niño Jesús de Praga, porque es un milagro grande. Ya me veía navegando, años y años, como un lobo solitario por los mares del ciberespacio en busca del texto perdido, y bastó hundir una tecla -una sola- para encontrar la clave que me llevaría directo al texto que estaba buscando. ¡Así es muy fácil! El primer resultado era una colección de cartas de Kafka a su hermana Ottla, reunidas con el título El castigo de la imaginación.
La segunda de las cartas estaba fechada el 28 de septiembre de 1913 en Riva, y decía: “Hoy pasé todo el día en Malcesine, el lugar donde Goethe vivió una aventura que tú conocerías si hubieras leído El viaje a Italia. No estaría mal que comenzaras a leerlo. El capellán que me guiaba por la región me enseñó el sitio donde Goethe dibujaba; pero ese lugar no coincidía con el que se narra en el diario. Así las cosas, no logramos ponernos de acuerdo. Menos aún hablando italiano. Franz”. “¿Capellán?”, “¿Guía turístico?”, “¿No se entienden hablando en Italiano?”, “¿No estaría mal que comenzaras a leerlo?”, me pregunté en silencio, pero moviendo los labios. Salí corriendo para la Biblioteca de Comfenalco en La Playa donde sabía que tenían las Obras Completas de Goethe. Y ahí estaba, en El viaje a Italia, la historia que buscaba: una simpática anécdota que le sucedió a Goethe cuando visitó en Trento la iglesia de los jesuitas, que Kafka recrea “En la catedral” con la literalidad y la imaginación que lo caracterizan.
Cuando tuve todas las piezas del rompecabezas, lo armé sin ninguna dificultad, pues Kafka era un maestro artesano consumado y su obra es tan perfecta, que todo lo que había que hacer era respetar la continuidad de la estructura, ya que las piezas se ensamblaban perfectamente. Fue así como el ordenamiento de los capítulos se solucionó de forma automática. La hermosa estructura que ahora tenía completa delante de mis ojos, trajo a mi mente el relato La Muralla China, el primero que leí de Kafka, cuyo sistema de construcción parcial me había fascinado tanto, que había tratado de reproducirlo en un dibujo. "¿Cuál sería el sistema de construcción en este caso?", me pregunté, y sentí curiosidad por saber cuál había sido el orden en que Kafka había escrito los capítulos de la novela. Esa noche tuve un sueño con los capítulos primero y final, en el que aparecían como personajes o como sombras, algo muy confuso que no logro precisar.
(...)
Pero ese no era el final de la historia, todavía faltaba el último round.
El jueves 10 de junio del 2004, hacia las diez de la mañana, llegó del ciberespacio la prueba absoluta y definitiva de que El proceso era un palimpsesto de Crimen y castigo, y que mis especulaciones sobre el proceso de escritura eran correctas.
Hasta ese momento yo había supuesto, que Kafka había dejado todos y cada uno de los capítulos en sendos sobres, pero no era así. Había tres sobres que contenían varios capítulos escritos y numerados secuencialmente, en un extraño orden, que no lograban explicar los filólogos alemanes.
Lo que para los eruditos europeos era motivo de desconcierto, era, para mí, motivo de felicidad. Para ellos era todo un misterio qué el “Fin” encabezara un legajo en el que se encontraban el “Primer interrogatorio” y “En la sala vacía”, y que en otro legajo aparecieran la “Detención” y “El verdugo”. No sabían que esos capítulos tenían la misma raíz y que por eso se encontraban juntos. Además, el orden lo daba el orden de los capítulos de Crimen y castigo de que provenían.
Desde el punto de vista de los filólogos alemanes el problema de los manuscritos era irresoluble.
¿Por qué Kafka escribía de manera tan complicada?, ¿por qué tenía que utilizar la novela de otro autor para contar sus propias historias? La respuesta es que Kafka sentía una necesidad imperiosa de escribir sobre su vida personal más íntima, pero era a la vez un hombre nada indiscreto, frío y distante, afecto al secretismo como pocos, incapaz de exponer su corazón al desnudo ante la mirada curiosa de los lectores.
La manera como resolvió el dilema honra su genialidad: utilizó, cual cazador furtivo, Crimen y castigo para que fueran los ocultos personajes de Dostoievski los que contaran su biografía íntima, y dejó a sus propios personajes la tarea de representar una obra magnífica, cautivante y misteriosa, que distrajera a los lectores, sin lograr del todo su objetivo, pues no pudo impedir que la historia latente perturbara a los más agudos, que incómodos presentían algo más allá del texto, sin lograr nunca precisar qué era. De ahí la búsqueda de una clave y la nutrida gama de interpretaciones que desde décadas ha enriquecido la bibliografía kafkiana.






